Autor:  Pascual León Marco, Doctor Ingeniero de Minas.

Decano en Aragón del Colegio Oficial de Ingenieros de Minas del Nordeste de España.

 

LA MINERIA COMO BASE DEL DESARROLLO ECONÓMICO Y TECNOLÓGICO DE LA CIVILIZACION: REINDUSTRIALIZACION Y MINERIA

 

Existe una marcada ideología antiminera que se da de bruces contra la realidad, pero es radicalmente falso que se pueda prescindir de la minería, pues, con las prohibiciones, se podrá desplazar la actividad minera de unos países a otros, pero alguien tendrá que producir las materias primas minerales necesarias, ya que un mundo sin minería es inviable. Por ello, la disyuntiva “minería sí” o “minería no” debe ser sustituida por “minería y desarrollo sostenible”.

 

MINING AS BASE FOR THE ECONOMIC AND TECHNOLOGICAL DEVELOPMENT OF CIVILIZATION: REINDUSTRIALIZATION AND MINING. There is a strong anti-mining ideology that runs against reality, but it is radically false that mining can be disregarded, because although, to avoid the prohibitions, the mining activity can be moved from one country to another, someone will have to produce the necessary raw mineral materials, because a world without mining is not viable. Therefore, the dilemma “mining yes” or “mining no” must be replaced by “mining and sustainable development”.

 

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Los minerales y la sociedad han estado ligados desde los tiempos más remotos de la humanidad. De hecho, las etapas prehistóricas se conocen con el nombre de Edad de Piedra, Edad de Cobre y Edad de Bronce, en clara alusión a la naturaleza de los utensilios en ellas empleados.

 

Aún, en los tiempos contemporáneos, se puede decir que tal relación se mantiene,  pues se puede decir que tal relación se mantiene, pues se ha pasado de una Edad de Petróleo a la Edad del Silicio, en la cual nos encontramos actualmente inmersos.

 

Con frecuencia, el nivel de desarrollo de una sociedad se mide por los usos que cada nación hace de sus propios recursos mineros o con los importados, y su valor económico en las diferentes etapas de procesamiento y utilización. Efectivamente, si se compara el PIB per cápita como indicador del bienestar o desarrollo económico con el consumo de minerales per cápita, se aprecia que existe una correlación positiva entre ambas variables.

 

El consumo de minerales ha crecido, a lo largo de la historia, de manera incesante, sobre todo a partir de la primera Revolución Industrial.

 

Actualmente, la demanda de minerales en los países más industrialización, como  Estados Unidos, Japón y Alemania, supera la 18 toneladas por habitante y año, sin considerar el petróleo, estando previsto que estos consumos per cápita alcancen las 22 toneladas en menos de una década.

 

En España, aunque todavía no nos encontramos en esos niveles de demanda, la tendencia es a aumentar.

 

Aproximadamente la mitad de tales cantidades corresponde a los áridos, es decir, arenas y gravas destinadas al sector de la construcción y obra civil, seguidos por los carbones, el hierro y el cemento.

 

La producción mundial de minerales alcanza la cifra de 37.000 Mt/año correspondiendo 22.000 Mt a arenas y gravas y el resto 15.000 Mt al grupo de los minerales incluidos los combustibles.

 

En cualquier instante de nuestra vida, los minerales están siempre presentes: para construir un coche de tipo medio se requieren actualmente 1000 Kg de acero, 70 Kg de aluminio, 20 kg de cobre, 10 kg de zinc y 2 de magnesio. Para fabricar un televisor o un ordenador personal se precisan 35 minerales distintos igual que para un teléfono móvil. Pero también los modernos procesadores incorporan 40 elementos, los mp4, las cámaras digitales, los palos de golf, los aviones, las lanzaderas espaciales y los satélites más modernos tienen cantidades ingentes de minerales en forma de cargas activas. El pedernal y los microchips tienen una cosa en común: la sílice, un compuesto muy versátil que sirve de hilo conductor de esta historia de cómo los minerales han ayudado a la humanidad en convertirse en lo que es hoy.

 

La Unión Europea ha desarrollado un gran sistema industrial que da empleo a más de 30 millones de personas y consume más de la tercera parte de las materias primas minerales. Se ha llegado a la conclusión de que las materias primas minerales intervienen en el 75% de los procesos industriales, y que la Unión Europea es deficitaria en determinadas materias primas, pues tiene que importar el total de ocho metales, que son los siguientes: antimonio, titanio, cobalto, molibdeno, niobio, tantalio, renio y vanadio, además de los metales del grupo del platino (platino, paladio, rodio, iridio, osmio, rutenio) y las tierras raras o REE (Rare Earth Elements).

 

También debe importar hasta un 75 % los siguientes minerales metálicos: fosfato, wolframio, hierro, concentrados de bauxita, zinc, plomo y cobre.

La comunicación de la Comisión Europea al Parlamento en 2008, titulada “La iniciativa de las materias primas: cubrir las necesidades fundamentales para generar crecimiento y empleo” marca el punto de partida de todas las acciones tomadas en este sentido y así en la última comunicación de la Comisión de 13 de septiembre de 2017 se presenta una lista actualizada de 27 materias primas fundamentales para la UE.

La nueva economía verde, que mejor podríamos llamar economía multicolor puesto que utiliza casi todos los elementos de la tabla periódica necesita cantidades cada vez mayores de materias primas minerales para fabricar los artilugios ligados a las nuevas tecnologías (las energías renovables, las nuevas tecnologías de almacenamiento de energía, las redes inteligentes y vehículos inteligentes, las pantallas LCD de los ordenadores, monitores y televisores, los móviles)  y sin estas materias primas minerales la cuarta revolución industrial no será posible.

 

Por otra parte, si los países en vías de desarrollo demandan la misma calidad de vida de que hemos gozado nosotros, es evidente que el consumo de minerales seguirá tendencias de crecimiento, con la salvedad de que, mientras que los países desarrollados consumirán cada vez más metales de alta tecnología y cada vez menos metales base y metales férricos, los países en vías de desarrollo consumirán más metales base y metales férricos, porque están construyendo sus infraestructuras e industrias principales.

 

Es evidente, también, que estas tendencias de crecimiento tendrán una distribución geográfica cambiante, dependiendo del potencial de las reservas mineras de los distintos países. Así pues, Europa y Estados Unidos tienen cada vez menos actividad minera, mientras que Rusia, Canadá, Australia y China han crecido progresivamente, pero nada comparado con el aumento de producción minera de los seis principales países en desarrollo con amplios recursos minerales (Bolivia, Kazajistán, Mongolia, Zambia, Botsuana y Chile).

 

Se comprende, por tanto, la necesidad de desarrollar políticas que faciliten el acceso a los recursos y mejoren la imagen y el conocimiento de este importante sector y, sin embargo:

 

  • La mayoría de los ciudadanos no saben o no quieren saber el origen y las necesidades de los recursos minerales.
  • Las sociedades desarrolladas desean confinar en terceros países los pasivos ambientales de la industria extractiva (síndrome NIMBY de los anglosajones).

 

Es, pues, evidente que existe una marcada ideología antiminera, que se da de bruces contra la realidad, pero es radicalmente falso que se pueda prescindir de la misma, pues, con la prohibiciones, se podrá desplazar la actividad minera de unos países a otros, pero alguien tendrá que producir las materias primas minerales necesarias, pues un mundo sin minería es inviable, y por tanto la disyuntiva “minería sí” o “minería no” debe ser sustituida por “minería y desarrollo sostenible”.

A modo de epilogo, en consonancia con la importancia del tema desarrollado, podemos establecer las siguientes conclusiones:

  • Las materias primas minerales constituyen elementos necesarios e imprescindibles para la mejora de la calidad de vida.
  • Se está llevando a cabo un gran esfuerzo en este sector para alcanzar un desarrollo
  • Posibilidad de producirse un futuro incremento de precios de estos productos motivado por:
  1. Incremento de los costes de transporte.
  2. Subidas salariales importantes en los países habitualmente suministradores.
  • Como consecuencia de todo esto, debe preverse un futuro incremento de producciones locales.
  • Necesidad de modificación de legislaciones restrictivas, para adaptarlas a las necesidades futuras.
  1. Por ejemplo, comunidades restrictivas con la minería están reconsiderando su política minera por  falta de            suministro.
  • Necesidad de desarrollo de una estrategia europea basada en tres pilares:
  1. Garantía de acceso a materias primas en mercados internacionales.
  2. Establecimiento de condiciones marco en la UE para potenciar un suministro sostenible.
  3. Promover una mayor eficiencia en los recursos en general.
  • Necesitamos un cambio profundo hacia la recuperación, reutilización y reciclaje de las materias primas minerales en todos los procesos donde están surgiendo nuevas dependencias (economía verde y circular).
  • Existe una marcada ideología antiminera que se da de bruces contra la realidad, pues es radicalmente falso que se pueda prescindir de la minería.
  • Necesidad de campañas de imagen para dar a conocer este sector a la sociedad.