LAS ESCUELAS Y REALES INSTITUTOS DE MINAS
Los Inicios

Según la Real Orden de 14 de Julio de 1777, en agradecimiento y como recompensa a los servicios prestados en la restauración y puesta en producción de los azogues de las minas de Almadén, S.M Carlos III nombra director del establecimiento a D.Enrique Cristóbal Storr al tiempo que se le encomienda la enseñanza de Geometría Subterránea y Mineralogía.

Podemos pues considerar, que esta Academia será el germen de las enseñanzas oficiales de la minería en España.

Se creó así mismo una escuela en pro del estudio del carbón de piedra asturiano y que se completaba con los estudios de Matemáticas, Física, Química, Mineralogía y Naútica y que vió la luz mediante la Real Célula de 24 de Agosto de 1792. Sin embargo, por circunstancias diversas, nunca se desarrollaron en la citada escuela enseñanzas de Mineralogía y minería.
En la misma dirección hubo otros intentos, como en La Cavada (Cantábria) con la Escuela de Metalúrgia y Mineralogía y en Madrid cátedras de Mineralogía, pero en breve tiempo acabaron desapareciendo.
El único proyecto que llegó a constituir la base para la enseñanza y práctica de la profesión minera, será la Academia de Minas de Almadén para la que mediante la Real Orden de 8 de Junio de 1781, se ordenó construir un edificio propio. Las vicisitudes políticas de los años 1820 y 1823 motivaron su abandono.

A la recien creada Junta de Fomento y Riqueza del Reino el 5 de Enero de 1824, se la dota de personal de la categoría de D.Fausto de Elhuyar, Director que fuera del Tribunal de Minería de Méjico. Con el retorno de Elhuyar tras la independencia de las posesiones americanas, se sientan las bases para el resurgimiento de la industria minera en España y en Febrero de 1825 se somete a la Junta la Memória que sienta las bases para la creación de una nueva Ley de Minas así como la creación de una Dirección General como autoridad en materia de minas.

En su inicio, fueron creadas seis inspecciones de distritos en Almadén, Riotinto, Marbella, Berja, Linares y Falset contando los mismos con sus correspondientes Jefes facultativos.En la Memória antes citada cabe reseñar que en ella y en su Art.43 se manda efectuar el aporte económico y humano a la Antigua Academia de Almadén dotandola de dos cátedras. Los caudales necesarios para tal fin, se tomarían del fondo que se señalase a las minas.

D.Fausto de Elhuyar tuvo sus apuros para dotar las 18 plazas que propuso como plantilla inicial de la recién creada Dirección General y tuvo que recurrir a aquellos “sujetos que reunieran los mayores conocimientos científicos“. Como consecuencia, pensionó a catorce jóvenes instruidos en las ciencias físico-matemáticas y naturales con objeto que recorrieran los establecimientos minero-metalúrgicos del país para así, cubrir las necesidades más urgentes. Siguiendo en la linea de la modernización y adquisicion de conocimientos encaminados a la futura enseñanza, envió a cinco jóvenes a estudiar en la Escuela de Friburgo, de reconocida solvencia. Para tal fin, fueron nombrados D.Lorenzo Gómez Pardo, D.Isidro Sainz de Baranda, D.Joaquin Ezquerra del Bayo, D.Rafael Amar de la Torre y D.Felipe Bauzá.

El 6 de Abril de 1824 le fue encargado a D.Fausto de Elhuyar un detenido estudio de los recuersos mineros de Las Alpujarras granadinas, para lo cual fue contratado el recién titulado ingeniero D.Guillermo Schulze. El trabajo que durante 4 años realizó a plena satisfacción, sirvió para constatar su elevado nivel humano y técnico. Una vez finalizado aquel en 1830 y antes de retornar a su país, visitó las minas de plomo de Linares y las de cinabrio de Almadén.
Puesto en conocimiento del regreso de Schulz, Elhuyar solicitó sus servicios pero no sin antes recomendarle que retornara a Silesia con el objeto de ponerse al día en los temas de más actualidad en la minería y así, ponerlos en practica a su retorno a España.
Realizado este periplo, la Dirección General le encarga el Informe geológico y mineralógico de Galicia labor que destaca por su minuciosidad teniendo en cuenta las dificultades orográficas y locales que se encontró.

La plaza de Director General de Minas pasa a ocuparla D.Timoteo Álvarez de Veriña, alumno del antiguo Instituto Asturiano de Náutica y Mineralogía, y se decide a crear el Cuerpo de facultativos de Minas.
En esta época en España los ingenieros formaban una colectividad de funcionarios clasificados en categorías y sijetos a un estricto escalafon en el que la antigüedad era la base. Pero el título de Ingenierio como tal no existía, de manera que no habia una clara diferenciación y por tanto su dedicación podía estar repartida en materias tales como obras públicas, ordenación de un monte o exploración de un yacimiento o criadero.
La propuesta de Álvarez de Veriña fue aceptada por Real Orden de 21 de Septiembre de 1833 y con la necesidad inicial de cubrir 18 plazas.
Iniciaron la andadura 3 profesores y un ayudante de Laboratorio, y trás el regreso de los pensionados residentes temporalmente en Alemania y a instancias de la Dirección General, se comunicó al Ministerio del Interior (del cual dependía), la necesidad de que la citada Escuela se ubicara en Madrid. A finales de 1834 se nombró una comisión para el establecimiento y estudio de las materias a impartir en la citada Escuela, comisión que fue formada por los ingenieros Sres.Gómez Pardo y Schulz.

A partir de los informes emitidos, los primeros profesores fueron:

  • D.Rafael Amar de la Torre como profesor de Mineralogía y Geognosia.
  • D.Joaquín Ezquerra de Mecánica y Laboreo y
  • D.Lorenzo Gómez Pardo como profesor de Docimasia y Matalúrgia.

Un dato relevante y punto de arranque del entusiasmo que aquellos hombres ponian en su trabajo es la primera anotación realizada en el Boletín Oficial del principado de Asturias dando publicidad a la solicitud y registro de una concesión de carbón.

El primer Reglamento de la Escuela de Madrid, instaba a que los futuros alumnos pasaran por un período de formación de 3 años y despues e pasar un exámen general, se debían realizar prácticas por un periodo de 2 años en establecimeintos mineros del Reino. Si sus trabajos eran aprobados, pasaban a formar parte del Cuerpo mientras que los alumnos que se decidían por la practica fuera del Cuerpo, solo realizaban 1 año de prácticas y obtenian el título de Maestro Perito de Minas.

La escasez de profesorado motivó un bajísimo índice de matriculas, siendo esta de 5 alumnos en 1835, 6 alumnos en 1837 y otros 5 en 1839.
Los nuevos descubrimientos de yacimientos y criaderos tales como los de Sierra Almagrera y otros de Murcia y Almería, dieron lugar a la ampliación de las plazas de técnicos del Cuerpo y a la ampliacion y adecuación de la Escuela Práctica de Capatacez de Almadén. Pero las necesidades del país estaban satisfechas de modo que se dispuso en vez de crear la cátedra de Mineralogía se fuera directamente a la creación de una escuela práctica de Minería.

Realizada la correspondiente propuesta, se creó la Escuela Teórico-Práctica destinada a la instrucción de capataces o peritos, e incluso obreros, dedicada al laboreo de las minas de carbón de piedra por Real Orden de 14 de Noviembre de 1845.
La enseñanza duraría dos años dividida en una parte preparatoria impartida en Gijón y otra de caracter técnica en Langreo. Sin embargo, la idea no llegó a materializarse sufriendo el tema numerosos vaivenes. Tambien, con objeto de aunar disciplinar similares, se creó la escuela preparatoria de Caminos, Minas y Arquitectura cuyo Reglamento se aprobó el 5 de Julio de 1849 aunque la idea inicial de poder disponer de una Escuela de minería segui en la mente.
El ramo de minas se descentralizó de tal manera que por la Ley se preveía la organización de una escuela de práctica en Asturias.
En ese mismo año se aprobó el nuevo Reglamente y Organización del Cuerpo de Ingenieros de Minas, fijandose su plantilla en 71 ingenieros.

Nace una Nueva Escuela

A finales de 1853 se desbloquea el tercero de los proyectos de Schulz, que era crear la Escuela práctica en Mieres del Camino por Real Orden de 1 de Diciembre de 1853.
La enseñanza se establecía en dos cursos con una duración cada uno de ellos de Febrero a Noviembre y clases los sábados y domingos. Se dispuso que los alumnos fueran obreros de minas, fragua o albañilería de edades comprendidas entre los 20 y 36 años y que carecieran de defectos físicos, observan asi mismo, buena conducta. Al finalizar los cursos se les concedía el título de Capataz o Subcapataz de Minas.
La escuela se inauguró en el mes de Abril de 1855 y como primer Director tuvo la persona que lo fuera en la de Madrid y como Subdirector a D.Pío Jusué y Barreda. La primera matricula contó con 46 alumnos.

Para Schulz estos años fueron de una intensa actividad. Fue nombrado Director de la Comisión del Mapa Geológico de España y en 1855 apareció la primera edición del Mapa Topográfico de la provincia de Oviedo.
En 1856 publicó dos nuevos artículos Explotación de la hulla y hierro en España y Sobre la nueva Ley de Minas.
Despues de 30 años de entrega y servicio al Estado, el 2 de Enero de 1861 se le concedió a petición propia la jubilación teniendo aun tiempo de intentar ver ampliada su obra con las escuelas prácticas de minas de Linares, Cartagena y Huelva, cuestiones que por razones diversas no llegaron a fructificar.
Aun el destino le permitiría llegar a ser el único miembro que alcanzase a ver la conmemoración del Centenario de la Escuela de Minas de Madrid celebrado el 1 de Julio de 1877.

Las Escuelas Actuales de Madrid y Oviedo

Como ya dijimos, a primeros de Enero de 1836 se dispone el establecimiento de una Escuela de Minas en Madrid, pasando la de Almadén a ser Escuela práctica y después de varios emplazamientos provisionales, se instala en el edificio actual en 1896.
Los planes de estudios de 1857 y, sobre todo, el de 1890 incluían Ciencias Básicas y Aplicadas y la especialización en Laboreo de Minas, Metalurgia, Geología y Electrotécnia.
Los planes de estudio posteriores (1910, 1928, 1942, 1957, 1964, 1974, 1983) van incorporando las nuevas tecnologías necesarias al Ingeniero de Minas en sus distintas especialidades.
A medida que los años pasaban, hubo que dotar a la Escuela de nuevas instalaciones, tales como ampliación de aulas y laboratorios en la c/Cristobal Bordíu y Alenza.

Mención especial al profesor de Electrotécnia D.José María de Madariaga que impartió esta asignatura entre 1891 y 1913 y que fué padrino de boda de D.Eustasio Velarde Campos, natural de Almadén y Facultativo de Minas en Puertollano, abuelo del autor de estas páginas y que deseo queden sus nombres plasmados en este escrito.

En esta Escuela Superior de Madrid, a mediados de de los 60 se perforó una rampa y galerias y se instaló el castillete de las minas del Centenillo con objeto de servir de prácticas a los alumnos de Laboreo.

La Escuela de Minas de Oviedo se creó por Decreto 1.283/59 de 16 de Julio de 1959, como centro dependiente de la Escuela análoga de Madrid, única que existía en España. Dos años después, en 1961, el Centro pasó a funcionar con absoluta independencia académica y administrativa. La Diputación Provincial de Oviedo cedió terreno y edificios, instalándose en ellos la nueva Escuela de Minas.

Para cubrir una multitud de sugerencias, se solicitó ayuda del Fondo Especial de las Naciones Unidas. Tras la correspondiente investigación oficial de los organismos competentes, nacionales e internacionales, sobre el equipo humano que componía el medio docente y las escasas posibilidades de obtención de equipos científicos para docencia e investigación, el 30 de Junio de 1965 se firma el esperado acuerdo: el Consejo de Administración de PNUD aprueba en Junio de 1966 el que se denominó PROYECTO SPA/66/511: ESCUELA TÉCNICA SUPERIOR DE INGENIEROS DE MINAS DE OVIEDO y por Decreto 911/71 de 1 de Abril de 1971 se aprobaron los Estatutos de la Universidad de Oviedo por los que la Escuela de Minas quedó integrada en dicha Universidad.

La Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de Oviedo se justificó por la necesidad de formar un mayor número de ingenieros de minas en España. La localización en Oviedo del nuevo centro docente, resultaba evidente dadas las circunstancias que concurren en la región: Asturias es una de las zonas mineras más importantes de España. Por otra parte, Asturias ha conocido una rápido desarrollo industrial, especialmente en la rama siderúrgica, logrando ya en los primeros años de la década de los sesenta producciones de acero que superaban los cuatro millones de toneladas anuales, y que se pensaban duplicar en una docena de años.
La antigua Escuela de Capataces de Mieres, luego de Facultativos y posteriormente de Ingenieros Técnicos de Minas, ha ofrecido siempre la posibilidad de estudios en la especialidad de la minería a los jóvenes asturianos; pero muchos de ellos no podían sufragarse los gastos de los estudios superiores de ingeniería de Madrid. Por eso, la creación de la segunda Escuela en Oviedo, vino a abrir las puertas de los estudios superiores a multitud de jóvenes oriundos de las provincias del Norte.